
Rostro
Muchas veces habréis oído decir que a la Iglesia Católica más le valdría vender los tesoros del Vaticano y dar el dinero a los pobres en lugar de dar sermones moralistas que ni ellos mismos cumplen. Estoy muy de acuerdo con ello, pero mi parte pragmática me exige ir más allá. ¿Realmente conseguiremos alguna vez terminar con el hambre en el mundo aunque contemos con todos los recursos económicos necesarios? El titular que aparece en la edición digital de El Mundo es escalofriante: Nueve millones de niños pasan hambre en Argentina. Si los datos que recoge la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) sobre Argentina son ciertos, necesitaremos algo más que los lujosos mármoles vaticanos para solucionar el asunto. Argentina tiene recursos propios suficientes para cubrir las necesidades de sus ciudadanos pero parece que están mal distribuidos. ¿Niños muriendo de hambre en Argentina en pleno siglo XXI? ¿Os imagináis que algo así sucediera en España? Incluso podemos ir más allá, ¿podrá ocurrir alguna vez en España?
Sigo pensando de todas formas que me importan tres pimientos las piedras vaticanas. Como bien canta Jorge Drexler
Yo soy polvo de tu viento
y aunque sangro de tu herida,
y cada piedra querida
guarda mi amor más profundo,
no hay una piedra en el mundo
que valga lo que una vida.
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