
Colonia
Mi cámara ha volado. Estará en manos de alguien que quizá la quiera más que yo, pero que sin duda no la mirará con mis ojos. Espero que encuentre el amor en manos de otro hombre o del caco que rompió la ventanilla de mi coche. La seguridad de un garaje comunitario es efímera: ni en su propia casa uno se siente ya seguro. Desde el 11-S esto no ha vuelto a ser lo mismo. Una pena la bolsa nueva que me habían los reyes y el objetivo tele fijo 85 mm que me habían regalado los compañeros del curro. Ahora me queda el consuelo de la cámara del iPhone que, aunque puedas hacer alguna foto de portada de periódico con él, no es ni mucho menos mi canon 400D. Por otra parte ha sido una experiencia, espero que irrepetible, ir a la comisaría y poner una denuncia.
Todo debió transcurrir rápido. No se roba en cinco coches en un garaje de doscientas plazas si uno se lo toma con calma. Creo que hicieron una inspección previa y pegaron el palo en todos los coches en los que vieron algo interesante: un Ipod, un GPS, una bolsa negra con pinta de que el pringao de su dueño haya olvidado meter en el maletero para no tentar la suerte. Ventanilla, crash y adiós cámara.

Un Comentario
Joer… menudo putadón, tio…
Si es que a donde vamos a llegar… y para colmo, si hubiera sido otro tipo de cámara o algo más barato… pero veo que se han llevado el pack completo, la bolsa, con los accesorios y objetivos…
Vamos a ser positivos, no hay mal que por bien no venga… pásate a Full Frame, hombre…!