
Cabezas
Me encontraba ausente las dos últimas veces que visitó la cuenca el poeta Antonio Gamoneda. Ausente porque no coincidí con él en el espacio y en el tiempo. Ausente porque me daría un aire y estaría pensando en otra cosa. O quizá estuviese en Salamanca. Allí compré Libro del Frío. Lo he estado degustando poco a poco. Es una poesía quizá demasiado oculta para mi gusto. Un botón:
Estoy desnudo ante el agua inmóvil.
He dejado mi ropa en el
silencio de las últimas ramas.
Esto era el destino:
llegar al borde y tener miedo de la quietud del agua.
La foto: Los valores lumínicos están llevados al extremo. Las cabezas de los animales son mucho más blancas. Belén, la compañera de Pedrín, las fue recolectando en sus andares por los montes. Restos de bestias que vuelven a la nada.
